
Un niño preguntó a su madre:
« Por qué lloras? »
« Porque soy una mujer » le respondió ella.
« No comprendo » dijo él.
Su madre lo cogió dulcemente diciendo:
« Nunca llegarás a entenderlo. »
Más tarde el muchacho preguntó a su padre:
« Por qué llora mamá ?
« Todas las mujeres lloran sin razón»
fué todo lo que el padre pudo decirle
Ya adulto, el hombre le preguntó a Dios :
« Señor, por qué las mujeres lloran tan facilmente ? »
« Cuando hice a la mujer debía ser muy especial.
La hice con unas espaldas suficientemente
fuertes para soportar el peso del mundo…
pero a la vez tiernas y confortables ».
« Le concedí el poder de dar la vida,
y el de aceptar el rechazo de los hijos. »
« Le dí el poder que le permite continuar luchando cuando todos abandonan
Y cuidar a su familia a pesar del cansancio o la enfermedad. »
« Le dí la sensibilidad para amar a sus hijos con amor incondicional
aun cuando éstos la hayan herido duramente. »
« Le dí la fuerza para soportar a un marido a pesar de sus defectos...
y permanecer a su lado sin desfallecer»
« Y finalmente… le dí lagrimas para llorar cuando ella sintiera esa necesidad. »
« Como ves, hijo mio, la belleza de una mujer no está en su ropa, ni en su cara, o en la forma en que se arregla el cabello.
La belleza de la mujer reside en sus ojos,
que son la puerta de entrada a su corazón,
la puerta donde reside el amor.
Es por eso que a menudo y a través de esas lagrimas podemos ver su corazón. »






1 comentario:
El hombre es la más elevada de las criaturas.
La mujer es el más sublime de los ideales.
Dios hizo para el hombre un trono;
para la mujer un altar.
El trono exalta; el altar santifica.
El hombre es el cerebro, la mujer el corazón;
el cerebro fabrica la luz; el corazón produce el amor.
La luz fecunda; el amor resucita.
El hombre es fuerte por la razón;
la mujer es invencible por las lágrimas.
La razón convence; las lágrimas conmueven.
El hombre es capaz de todos los heroísmos;
la mujer de todos los martirios.
El heroísmo ennoblece; el martirio sublimiza.
El hombre tiene la supremacía;
la mujer la preferencia.
La supremacía significa la fuerza;
la preferencia representa el derecho.
El hombre es un genio; la mujer un ángel.
El genio es inmensurable; el ángel indefinible.
La aspiración del hombre es la suprema gloria.
La aspiración de la mujer es la virtud extrema;
la gloria hace todo lo grande;
la virtud hace todo lo divino.
Es hombre es un código; la mujer un evangelio.
El código corrige; el evangelio perfecciona.
El hombre piensa; la mujer sueña.
Pensar es tener en el cráneo una larva;
soñar es tener en la frente una aureola.
El hombre es un océano; la mujer es un lago.
El océano tiene la perla que adorna;
el lago la poesía que deslumbra.
El hombre es el águila que vuela;
la mujer es el ruiseñor que canta.
Volar es dominar el espacio;
Cantar es conquistar el alma.
El hombre es un templo; la mujer el sagrario.
Ante el templo nos descubrimos;
ante el sagrario nos arrodillamos.
En fin...
El hombre está colocado donde termina la tierra;
la mujer donde comienza el cielo.
pacodecadiz
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