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Papas santificados devuelven valores originales a la Iglesia

Feligreses de múltiples nacionalidades asistieron a la canonización de los papas Juan XXIII y Juan Pablo II, santos de la Iglesia católica que según el Vicario de Cristo devuelven sus valores originales a la institución religiosa, además de ser modelos a seguir por su carácter en la sociedad.
La ceremonia en el Vaticano, estuvo llena de colores y números como en las grandes ocasiones, puesto que el acto fue multitudinario, y con una liturgia como pocas instituciones del mundo dominan, como lo es elevar a los altares a dos papas en un acto solemne, el cual fue presidido por su Santidad Francisco y además respaldado por un Papa emérito, como lo es Benedicto XVI.
Así lo percibió el Papa, quien en la homilía de la misa de canonización recordó que los dos santos son modelos para los fieles, pues esa es la intención al proclamar la santidad, pues fueron hombres de su tiempo, una época de la que supieron de sus dramas y que ahora marcan un ejemplo a seguir.
"Conocieron sus tragedias, pero no se abrumaron. En ellos, Dios fue más fuerte", exclamó el papa Francisco sobre dos papas, ahora santos, que vivieron los estallidos de las guerras mundiales en el siglo XX.
La decisión de Francisco de proclamar al mismo tiempo santos a Juan Pablo II, fallecido hace tan solo nueve años, y a Juan XXIII, cuyo proceso de canonización parecía no avanzar, suscita de nuevo preguntas sobre las señales que el Papa envía al mundo católico. Dicho mensaje, según los analistas, es de unidad.
Y abre el debate sobre qué debe ser la santidad en el siglo XXI, un reconocimiento de un comportamiento humano excepcional para el que la atribución de lo que el catolicismo califica de "milagro" parece no ser ya tan esencial como para la Iglesia de las centurias precedentes.
Modelos de vida y obra
Para el Cardenal venezolano, Jorge Urosa Sabino, que estuvo presente en la ceremonia de santificación, "la importancia de la canonización es que el siervo de Dios, ahora santo, se convierte en un modelo de vida cristiana a seguir para todos los creyentes. De modo que, este acto solemne marca un ejemplo para la sociedad y la necesidad de que las familias rescaten los valores éticos y morales. Para la Iglesia es necesario crear patrones de buenas conductas para la población, por que el pueblo hace la Iglesia".
Por su parte, la ocasión religiosa fragmentó los cánones del pasado y abrió paso a lo nuevo, permitiendo a los mandatarios posar con su Santidad, en un "selfie con Francisco".
Al término de la ceremonia, el Papa fue sorprendido por el "selfie" o autoretrato que le solicitaron varios delegados y gobernantes, pese a que el fotógrafo oficial de la Santa Sede inmortaliza cada momento.
Entre tanto, una pequeña iglesia de la ciudad de Salvador, capital del estado brasileño de Bahía, adoptó desde ayer el nombre de San Juan Pablo II, en ocasión de la canonización.
Finalmente, la calma volvió al Vaticano tras la ceremonia que reunió a unas 800.000 personas en la plaza San Pedro.

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