ARIEL RAMIREZ,DOMINGO CURA Y ATAHUALPA YUPANKI (RECITANDO)
Sí, inevitablemente el día en que se fuera iba a llegar. Pero como todo ser entrañable de la cultura musical nacional e internacional, muchos lo pensaron eterno.
Y, en realidad es cierto, el arte del maestro Ariel Ramírez es eterno y eso es indiscutible.
Su desaparición física a los 88 años, el día jueves, luego de estar internado en terapia intensiva por una neumonía y un cuadro de insuficiencia renal, sólo es la huella física presedida por algo que nunca tendrá: olvido.
El abanico de la obra del pianista y compositor es amplio y prolífico sin más ambición explícita, que marcar la diferencia de alguien que tiene esa “madera” desde la cuna para poder hacerlo.
De ahí en más, nombrar sólo la “Misa Criolla”, “Alfonsina y el mar” y “Juana Azurduy” -entre tantas de sus obras- es una referencia vasta para concebir la dimensión de su legado.
El gobierno nacional decretó tres días de duelo nacional con motivo del fallecimiento del compositor y pianista Ariel Ramírez.






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